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Hábito de morder (page 2)

The Nemours Foundation

Cómo frenar el hábito de morder

En el caso de este hábito, es importante enfrentar el comportamiento apenas se produce. La próxima vez que su hijo muerda a otro niño, separe a los niños involucrados e intente seguir estos pasos:

  • Paso 1: En primer lugar, consuele a la víctima. Dirija su atención a la persona que fue mordida, especialmente si es otro niño. Dirigirse al victimario en primer lugar puede reforzar su comportamiento negativo si el niño muerde para llamar la atención. Si se produjo una lesión, limpie el área con agua y jabón, y colóquele hielo.
  • Paso 2: Permanezca calmado y firme. Dígale a su hijo con firmeza: "¡No muerdas!" o "¡Morder lastima!" Hágalo simple y fácil para que lo pueda comprender un niño pequeño. Deje en claro que morder está mal, pero evite explicaciones largas hasta que su hijo tenga la edad suficiente como para comprenderlas. Mantenerse los más calmado posible ayuda a resolver la situación con mayor rapidez.
  • Paso 3: Consuele al victimario, si es necesario. A menudo, los niños pequeños pueden no darse cuenta de que morder lastima. Está bien consolar a un niño que está alterado por haber lastimado a un amigo.
  • Paso 4: Ofrezca alternativas. Una vez que se ha calmado la situación, sugiera alternativas a la acción de morder, como el uso de las palabras "no", "para" y "eso es mío" para comunicarse con los demás.
  • Paso 5: Redireccione. La distracción hace maravillas con los niños de esta edad. Si los niveles de emoción y energía son elevados o si se ha caído en el aburrimiento, ayude a redirigir la atención del pequeño a una actividad más positiva, como poner música y bailar, pintar o jugar a algo.

Por lo general, no es necesario el aislamiento a esta edad, debido a que el hábito de morder es normal y la mayoría de los niños no se da cuenta de que sus acciones pueden lastimar a otros.

Si, por el contrario, ha intentado seguir los pasos anteriores y el comportamiento no se detiene, es probable que los aislamientos sean efectivos. Los niños más grandes (de 2 a 3 años) pueden ser llevados a un área de aislamiento designada (una silla de la cocina o al final de la escalera) durante un minuto o dos para que se calmen.

Como regla general, se sugiere que los aislamientos duren alrededor de un minuto por año de edad. Los aislamientos más cortos pueden ser eficaces, mientras que los más largos no conllevan un beneficio extra y a veces pueden debilitar su esfuerzo si el pequeño se levanta (y se niega a regresar) antes de que le indique que el aislamiento ha terminado.

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