Como la ficción y la poesía, el drama tiene sus propias convenciones y formas. El entendiendo de estas convenciones y formas lo puede ayudar a entender los extractos de drama que encontrará en el examen de lectura del GED. Esta lección repasa los elementos del drama y las estrategias para entender este género.
Antes de los libros y películas, antes del lenguaje, la gente estaba actuando sus experiencias. El drama es la forma más antigua de narrar un cuento y una de las maneras más antiguas de hacer sentido de la experiencia humana.
Cómo el Drama es Diferente
El drama tiene los mismos elementos de la ficción: argumento, personaje, escenario, punto de vista, tono, lenguaje y estilo, simbolismo y tema. Sin embargo, el drama es diferente de la poesía y la prosa de varias maneras significantes. La más obvia y más importante es que el drama sirve para ser actuado; es literatura que está diseñada para una audiencia viva. (La excepción es una minoría pequeña de obras llamadas obras de armario: obras diseñadas para ser leídas solamente, no actuadas.) Esto hace de la obra teatral el género más energético e inmediato porque hay un intercambio activo de energía y emoción durante la actuación.
En el drama, la acción es la fuerza que impulsa el argumento. "La esencia de una obra es acción," dijo Aristóteles, el primer crítico literario del mundo occidental. Las cosas ocurren más rápidamente en una obra que en una novela por la urgencia de la obra y el breve período de tiempo dorante el cual la acción tiene que ocurrir. Hay menos tiempo para digresiones; todo tiene que ser relacionado a los eventos que se desenvuelven en el escenario.
El drama también nos presenta con un punto de vista único. Como no hay narrador, el cuento no está filtrado a través del punto de vista de nadie. Y si hay en el escenario un narrador que nos cuenta su historia, nosotros todavía vemos la acción nosotros mismos. Este punto de vista dramático nos permite llegar a nuestras propias conclusiones sobre los personajes y sus acciones.
La acción de una obra tiene lugar en un espacio físico real; entonces el escenario es particularmente importante en el drama. El escenario puede ser realista, minimalista o simbólico; la obra puede ocurrir en "tiempo actual" o durar varios años en la vida de los personajes. Por ejemplo, en la famosa obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot, el escenario es intencionalmente desnudo. Las direcciones del escenario piden solamente un árbol y un montículo en que uno de los personajes se sienta. El vacío del escenario refleja el vacío que se repite a través de la obra: los personajes esperan, y esperan, sin hacer nada; ellos esperan a alguien que no viene.
La Ironía Dramática
En una obra, debemos escuchar con cuidado al tono que usan los personajes cuando hablan. Pero el tono que controla la obra es muchas veces ironía dramática. La ironía dramática ocurre cuando las acciones o la manera de hablar de un personaje tiene un significado imprevisto que la audiencia conoce; pero el personaje, no. Por ejemplo, en la obra clásica de Henrick Ibsen de 1879, A Doll's House, encontramos a Torvald Helmer y a su esposa, los cuales se dan cuenta de los males de la mentira. Él usa Krogstad, a quien Helmer acaba de botar por haber cometido falsificación, como un ejemplo. Pero él no sabe lo que nosotros sabemos. Hace varios años Nora falsificó la firma de su padre para que le prestaran dinero que necesitaba para ayudar a Helmer, quien estaba gravemente enfermo. Ya que Helmer odia la idea de dinero prestado, ella mantuvo la falsificación y el préstamo un secreto. Pero ahora, Krogstad ha amenazado con revelar el secreto si no le devuelven su trabajo. Note lo poderosa que es la ironía en el pasaje de abajo, especialmente cuando Helmer toma a Nora por la mano:
NORA: Pero dime, ¿de verdad fue tan grave un crimen lo que cometió este Krogstad?
HELMER: Falsificación. ¿Tienes idea que quiere decir eso?
NORA: ¿No lo pudo haber hecho de necesidad?
HELMER: Sí, o desconsideración, como tantos otros. No soy tan duro de corazón que castigaría un hombre categóricamente solamente por un error.
NORA: ¡No, claro que no, Torvald!
HELMER: Muchos hombres se han redimidos por confesar abiertamente sus crímenes y aceptar su castigo.
HELMER: Pero Krogstad no hizo eso. Él se sacó por prácticas astutas, y eso es la verdadera causa de su desmoronamiento moral.
NORA: ¿Pero en verdad tú piensas que eso—?
HELMER: Imagínate como un hombre con ese tipo de culpa y tiene que mentir y engañar en todos lados, tiene que tener una máscara hasta con los más cercanos y queridos que tiene, hasta con su propia mujer e hijos. Y esos hijos, Nora—eso es lo más terrible.
HELMER: porque ese tipo de ambiente de mentiras infecta la vida entera de un hogar. Cada aliento que los niños toman esta llena de gérmenes de algo degenerado.
NORA: [acercándose detrás de el] ¿Estás seguro de eso?
HELMER: Ah, lo he visto muchas veces como un abogado. Casi todo el mundo que sale malo temprano en la vida tiene una mamá que es mentirosa.
NORA: ¿Por qué solamente—la mamá?
HELMER: Normalmente la influencia de la mamá es dominante, pero la del papada trabaja de la misma manera, claro. Cada abogado es muy familiar con eso. Y todavía este Krogstad va a casa año tras año envenenando sus propios niños con mentiras; por eso le llamo moralmente perdido. [Extiende sus manos hacia ella.] Por eso, mi pequeña y dulce Nora, tienes que prometer que nunca defenderá su caso. Tu mano sobre eso. Ven, ven, ¿qué es esto? dame tu mano. Ya. Todo listo. Ya sé que será imposible trabajar al lado de él. Decían todo físicamente asqueado cuando estuve cerca de una persona así.
El Escenario Dramático
"Drama" viene de la palabra griega dran, la que significa hacer o actuar. Ya que los dramas se actúan, estos elementos de la actuación son elementos esenciales del drama:
- el diálogo
- las instrucciones de escenario
- la audiencia viva
El Diálogo
En la ficción, el cuento se escuchado a través de la voz del narrador; en la poesía, a través de la voz del orador del poema. En el drama, no hay narrador; en cambio, los personajes hablan directamente uno a otro o a la audiencia. A través de diálogo (dos o más personajes que están hablando uno con otro), monólogo (un personaje que está hablando directamente a la audiencia) y soliloquio (un personaje que está pensando en voz alta en el escenario), nosotros aprendemos lo que los personajes piensan y sienten sobre sí mismos o sobre uno a otro, y las cosas que están pasando a sus alrededores. Los personajes también pueden hablar en un aparte (mezcla entre un monólogo y un soliloquio). En un aparte, el actor comparte un pensamiento breve con la audiencia pero no con los otros personajes. Éste le da a la audiencia un privilegio de conocimiento que los otros personajes no tienen. El intercambio entre Nora y Helmer es un ejemplo de diálogo. Aquí hay un extracto de uno de los soliloquios más famosos de todo el tiempo:
HAMLET: Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal, es una consideración que frena el juicio
—William Shakespeare, de Hamlet
Las Instrucciones de Escenario
Las instrucciones del escenario son las instrucciones del dramaturgo al director y a los actores. Muchas veces incluyen detalles específicos sobre cómo los personajes debieran parecer, el tono de voz que debieran usar cuando hablan, los significantes o las acciones que debieran tomar y el escenario (el vestuario, los accesorios y la luz). Las instrucciones del escenario nos pueden ayudar a entender el tono y reforzar el tema de la obra. Por ejemplo, las direcciones del escenario en Esperando a Godot, son intencionalmente pocas; el vacío del escenario es la exploración del del vacío en nuestra vida. De la misma manera, las instrucciones del escenario en la obra de Susan Glaspell, Insignificancias, de 1916, nos muestran lo incómodas que se sienten las mujeres cuando empiezan a juntar el rompecabezas del asesinato del señor Wright. Cuando la señora Peters encuentra un pájaro que mató el señor Wright, ella se acuerda de cómo ella se sintió en una situación parecida y entiende cómo la señora Wright habría podido matar a su esposo:
SEÑORA PETERS: [en un susurro] Cuando yo era una niña—mi gatito—había un niño que cogió un hacha, y delante de mis ojos—y antes que pudiera llegar allí—[se cubre la cara por un instante.] Sino me hubieran aguantado yo lo hubiera—[para abruptamente, mira hacia arriba donde se escuchan pasos, y dice débilmente] —lastimado.
La Audiencia
La audiencia es el tercer elemento esencial del drama, porque sin una audiencia, obra no puede ser viviente. Claro, esto no quiere decir que uno no pueda encontrar gran significado y placer en la lectura de una obra. Aunque a uno se le pierden los efectos visuales y la energía del teatro, leer una obra muchas veces puede ofrecer placer más grande porque el lector tiene la opción de volver a leer las líneas e imaginar las escenas en su mente. Para hacer la obra viviente, sin embargo, se necesita prestar mucha atención a las instrucciones del escenario para ver cómo las cosas deben pasar y cómo los actores deben actuar.
Tipos de Obra
El símbolo del teatro es dos máscaras: una con una sonrisa grande, otra con un fruncido y una lágrima. Por muchos años, el drama, que originó en las celebraciones religiosas de los griegos antiguos, era trágico o cómico. Oiga, las obras pueden ser tragedias, comedias, y muchas otras cosas. Pero usted tendrá un mejor entendimiento de todas esas "otras" cosas si usted entiende los extremos y la tradición de donde vinieron.
La Tragedia
En el drama, una tragedia es una obra que presenta un personaje noble y su caída de la grandeza. En el drama griego, los personajes son todos reyes, reinas, y otros nobles. Durante el curso de una tragedia típica griega, el personaje principal hace algo (o no hace algo) que lo lleva a una caída dramática de la gracia. Esta caída normalmente pasa por un defecto trágico del personaje (aunque el personaje muchas veces trata de echar la culpa al destino).
Un defecto trágico es una característica que lleva al personaje a tomar una mala decisión o hacer algo que él ya no debiera hacer. Muchas veces el defecto también es parte de lo que hace la grandeza del personaje. El orgullo es muchas veces un defecto trágico, y también el absolutismo. Por ejemplo, en la obra antigua de Sófocles, Antígona, Creonte pone el bienestar del estado antes del bienestar de cualquier individuo; y es respetado por su liderazgo poderoso y su devoción al estado. Pero él no hace una excepción cuando su sobrina Antígona rompe la ley; y como resultado Antígona, el hijo de Creonte (el prometido de Antígona), y la esposa de Creonte se matan al final de la obra. Solamente Creonte sobrevive y estudia la destrucción que él mismo trajo a su familia.
Aunque una tragedia muchas veces nos deje llorando, no es totalmente deprimente. Una verdadera tragedia es catártica; permite que sentirmos y soltemos emociones fuertes por la experiencia del dolor y la tristeza de los personajes, por la observación de seres humanos que hacen errores y sufren—sin tener que hacer errores o sufrir nosotros mismos. La esperanza viene de cómo los héroes trágicos se enfrentan con esa pérdida y ese sufrimiento.
Un héroe trágico como Creonte, por ejemplo, acepta la responsabilidad por esos errores, y Antígona termina con la esperanza de que Creonte aprenda de la tragedia y por eso será un mejor líder (más flexible, más justo, más compasivo) en el futuro.
La Comedia
Al otro lado del espectro está la comedia. Normalmente, las comedias tienen fines felices. En vez de terminar en la muerte, la destrucción o la separación, las comedias terminan en la felicidad, la reconciliación y la unión (matrimonios por ejemplo).
El humor en las comedias puede llegar de muchas fuentes, como la falta de comunicación, entidades equivocadas y horarios cruzados (cosas que también pueden ser la fuente de la tragedia). El humor también puede venir del juego de palabras y los dobles significados tanto como las expectaciones volteadas. Por ejemplo, en la obra de un acto de Woody Allen, La Muerte toca, 1968, la Muerte—normalmente representada como un personaje poderoso, miedoso, sombrío de pocas palabras y acciones perturbadoras—se asoma por la ventana de Nat Ackerman y pide un vaso de agua. La Muerte aquí no es un personaje siniestro que nos saca de la vida. Al contrario, él es un personaje torpe, fastidiado; informa al que tiene que asegurarse de tener la dirección correcta. En vez de tenerle miedo a la muerte, nos reímos, especialmente de la tentativa de la Muerte para hacer una entrada dramática:
MUERTE: Subí por los tubos. Estaba tratando de hacer una entrada dramática. Yo vi las ventanas grandes y tú estabas despierto leyendo. Pensé que valía la pena. Subir y entrar con un poquito o de—tú sabes … [Chasquea los dedos.] Pero en cambio, se me traba el talón en la enredadera, el tubo se rompe, y estoy colgando por una tira. Después mi capa empieza a romperse. Mira, vámonos. He tenido una mala noche.
Un melodrama es una "tragedia" que tiene un final feliz; de esta manera se daña el efecto de una tragedia verdadera. Las trági-comedias son más comunes. Éstas son verdaderas tragedias (como un final trágico), pero se intercalan con escenas cómicas que ayudan a aliviar la intensidad de la emoción que la tragedia despierta.
El Teatro de Hoy
Los dramas de hoy no son como las tragedias griegas de hace mucho tiempo. Los dramas de hoy no se enfocan ni en la gente extraordinaria (reyes y reinas) ni en los eventos extraordinarios (guerras, plagas, y otros grandes eventos históricos). En cambio, muchos dramas se enfocan en la gente común y corriente y en las situaciones y los retos comunes y corrientes con que ellos se enfrentan. Por ejemplo, en la obra de John Guare, Seis grados de separación, se trata de nuestra necesidad de conectar con otros y las medidas que tomamos para aliviar la soledad y sentirnos parte de todo.
Muchos de los dramaturgos modernos también creen que las obras debieran reconocer que son obras y no debieran intentar ser realistas. Al mismo tiempo, ellos intentan a detectar la naturaleza humana tan realísticamente como posible. Como resultado, el antihéroe ha emergido como una presencia común en el escenario. Este personaje inspira más lástima que admiración, porque muchas veces arruina más de lo que repara. En la obra de Arthur Miller, La muerte de un viajante, por ejemplo, Willy Loman es un viajante engañado que piensa que el éxito quiere decir ser apreciado por gran número de personas. Cuando pierde su trabajo y se da cuenta de que ha estado viviendo una mentira—y que la criada y sus hijos viven la misma mentira—él se suicida. Él es un personaje que inspira lástima y no es capaz de redimirse. Pero su hijo Biff cambiará su vida como resultado de lo que ha aprendido durante la obra. Él es el verdadero héroe trágico.