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Historia: GED Preparación para Examen en Español (page 3)

By LearningExpress Editors
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Revolución Francesa

La Revolución Francesa (1789–1799) se considera uno de los acontecimientos más importantes de la historia europea. Las críticas crecientes de la monarquía por los pensadores del Siglo de las Luces, los impuestos desiguales y la persecución de minorías religiosas ayudaban a animar la agitación política. La escasez de alimentos y la depresión económica eran causas aún más inmediatas. Los parisinos se rebelaron en 1789 y derrocaron la Bastille, una prisión de París. Decapitaron a los aristócratas, incluso al rey y a la reina. El malestar político siguió hasta que Napoleón Bonaparte emergió como líder en 1799 y se declaró emperador en 1804. Aunque pareció ser un fracaso por aquel entonces, la Revolución creó un precedente para los gobiernos representativos en todo el mundo. También introdujo la idea de la revolución como un medio de encontrar diversas clases de libertad.

La Era Industrial

A mediados del siglo XIX, los cambios en la tecnología comenzaron a transformar la base de las sociedades de Europa y de los Estados Unidos de agrícola a industrial. Este período se llama la Revolución Industrial. La introducción de los motores de vapor, el invento de máquinas que aumentaban el rendimiento de las materias textiles de algodón y el advenimiento del ferrocarril son algunos de los cambios tecnológicos que aumentaron la velocidad de la producción y el transporte de mercancías.

La doctrina del liberalismo atrajo a los dueños de fábricas de la Revolución Industrial. Apoyado por los economistas como Adam Smith y John Stuart Mill, esta doctrina indicó que los sistemas económicos funcionaban mejor sin la intervención del gobierno, y que los mercados eran dirigidos por una "mano invisible" que se aseguraban de que fueran servidos los mejores intereses de todo el mundo. El manifiesto comunista, un documento de principios comunistas, presentó un punto de vista muy diferente sobre la industrialización y las economías del mercado libre. Escrito por el alemán Karl Marx en 1848, el Manifiesto describió la historia de la sociedad como una historia de las luchas entre la clase dirigente y la clase obrera explotada. Marx creía que las economías del mercado libre aumentaban la diferencia entre los ricos y los pobres, y que la clase obrera pobre en última instancia derrocaría a la clase capitalista de la Revolución Industrial para dar lugar a una nueva sociedad sin clases sociales. Sus ideas influenciaron más adelante a Vladimir Ilyich Lenin y la formación de un estado comunista en Rusia.

Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial (1914–1918) implicó 32 países, no sólo muchas naciones europeas sino también los Estados Unidos y otras naciones de todo el mundo. A fines de la guerra, fallecieron 10 millones de soldados y había 20 millones de heridos. El asesinato del heredero al trono austrohúngaro por un nacionalista serbio fue la causa inmediata de la guerra, pero los conflictos entre las naciones europeas sobre el territorio y el poder económico también eran factores. Se formaron dos coaliciones de las naciones europeas. Las Potencias Centrales incluían a Austria-Hungría, a Alemania, a Bulgaria y a Turquía. Las Potencias Aliadas incluían a Gran Bretaña, a Francia, a Serbia, a Rusia, a Bélgica y a Italia. La lucha terminó en 1918 cuando los aliados derrotaron a las fuerzas alemanas. Con el Tratado de Versalles en 1919, la guerra terminó oficialmente. Una de las guerras más destructivas de la historia europea, la Primera Guerra Mundial dejó a las potencias europeas enormemente debilitadas y con grandes deudas financieras.

Las Revoluciones Rusas de 1917

Las sublevaciones de los campesinos y de los trabajadores llevaron a dos revoluciones en Rusia en 1917. La primera derrocó al Zar Nicolás II, un monarca absoluto. Un gobierno provisional tomó control pero no logró resolver los problemas que habían llevado a la sublevación: principalmente el efecto devastador de la participación del país en la Primera Guerra Mundial. Vladimir Lenin y un grupo de socialistas revolucionarios llamados los Bolcheviques tomaron control. Los Bolcheviques pretendieron convertir a Rusia en una sociedad sin clases sociales llamada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Sin embargo, el régimen comunista que crearon se volvió cada vez más autoritario y acabó por controlar la vida económica, social, y política de la nación. Después de la muerte de Lenin, el Bolchevique Joseph Stalin llegó a ser en el dictador de la Unión Soviética. Él gobernó con un control total y frecuentemente brutal. El régimen comunista continuó en el poder hasta que fue derrumbado en 1991.

Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial (1939–1945), la guerra más mortal y destructiva de la historia, comenzó entre Alemania y los ingleses y los franceses, pero llegó a incluir a todos los poderes más importantes del mundo. El ascenso del fascismo—un término italiano que indica un gobierno totalitario basado en los militares—así como los efectos de la depresión económica impulsaron el conflicto. También, los acuerdos de paz de la Primera Guerra Mundial habían dejado insatisfechos a tres poderes—Alemania, Italia y el Japón—y cada uno quería aumentar su territorio. En Alemania, Adolf Hitler del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi), promovió el orgullo nacional y ofreció a víctimas propiciatorias para los problemas económicos del país: los judíos, la gente de Roma (o gitanos), varios grupos esclavos y los homosexuales. Su política racista llevó a la persecución y al asesinato de millones de personas judías y de otros grupos, una atrocidad ahora conocida como el holocausto.

Alemania, con Hitler en el poder, comenzó una campaña agresiva en Europa y acabó por invadir a Checoslovaquia. Hitler luego creó una alianza con Italia y el Japón para formar los Poderes de Eje. Cuando Alemania invadió a Polonia, Gran Bretaña y Francia entraron en la guerra. Antes de 1940, la única fuerza aliada que resistió la ocupación alemana era Gran Bretaña. Sin embargo, Gran Bretaña ganó un aliado cuando Alemania invadió a la Unión Soviética en 1941.

Aunque los Estados Unidos al principio trataron de mantener una posición neutral en el conflicto, los acontecimientos impulsaron el país a participir en la guerra. El 7 de diciembre de 1941, en Japón atacó a Pearl Harbor, una base militar de los EE.UU. en el Pacífico. El 11 de diciembre, Alemania e Italia le declararon la guerra a los Estados Unidos. Los Estados Unidos se unieron a las fuerzas aliadas y les ayudaron a dirigir la guerra a su favor. En mayo de 1945, Alemania se rindió. En agosto de 1945, los Estados Unidos dejaron caer la primera bomba atómica sobre Hiroshima, Japón, y pronto después soltaron otra sobre Nagasaki. Cinco días después, Japón se rindió.

La Segunda Guerra Mundial devastó a ciudades enteras, y tanto los civiles como los soldados sufrieron. Decenas de millones de personas fueron matadas. La guerra revolucionó los métodos de guerra con la introducción de las armas nucleares. En términos políticos, perdieron el poder Gran Bretaña y Francia, y los Estados Unidos y la Unión Soviética se emergieron como potencias mundiales. Después de la guerra, la Unión Soviética obtuvo el control de sus zonas de ocupación y tomó poder en Europa del Este. Esta extensión amenazó al Occidente y dio inicio a la Guerra Fría, una lucha para el poder entre el occidente capitalista y el bloque comunista que duróhasta 1989.

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